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Foro Más Democracia


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Miguel Ángel Gonzalo

Archivero-Bibliotecario de las Cortes Generales de España. Webmaster de www.congreso.es


Escrito el 15 de octubre de 2013 a las 8:05 | Clasificado en Ciudadanía, Nacional, Opinión

El foro es una iniciativa ciudadana que surge en sus primeras ideas en el año 2012 y que se presentó públicamente en mayo de 2013. Pretende contribuir al debate público desde la convicción de que la democracia exige un ejercicio continuo de responsabilidad entre ciudadanos comprometidos.

La web del Foro Más Democracia.

La desafección política (ya sea como causa o como efecto) ha sido tradicionalmente señalada como el principal elemento a tener en cuenta a la hora de establecer un diagnóstico sobre el estado de la democracia. Algunos teóricos de la democracia suelen decir que, en ciertos sectores, se asume que decidir sobre los asuntos públicos es una tarea demasiado complicada como para dejarla en manos de la ciudadanía, cuyo papel se reduce a legitimar el poder de las élites electas. Sin embargo, muchos otros son los que piensan que “es el momento de la sociedad civil”.

Los ciudadanos, independientemente de si trabajan en el sector público o en el privado, tienen en su mano mostrar su decidida voluntad de regenerar la vida pública de una comunidad y expresar, a través de medios tecnológicos y no tecnológicos, que la sociedad necesita profundas transformaciones democratizadoras. Siempre lo ha necesitado, pero en estos momentos parece necesario pasar de la protesta a la propuesta, de la queja a la concreción en propuestas articuladas que puedan ser viables y aplicables.

Se está produciendo un elemento positivo en lo relativo a la aparición de formas emergentes de movilización de la sociedad, como ha contado Imma Aguilar, a través de plataformas organizadas, de iniciativas de ciberactivismo, de colectivos que reflexionan sobre el bien común. Frente a los modelos tradicionales de delegación y voto, parece que la participación y la deliberación están de vuelta en el espacio público.

La pasividad que, a veces, se suele achacar al electorado, en realidad puede ser desmotivación ante un ejercicio cada cuatro años que no tiene continuidad cuando el propio electorado tiene la percepción clara de contar con la capacidad y los recursos necesarios para poder participar e implicarse más. Uno de los aspectos destacables del “Foro Más Democracia” es ése precisamente: su carácter participativo, deliberativo y abierto.

Haciendo historia, ya en julio de 2012 José Antonio Gómez Yáñez apuntó en un artículo en ELPAIS por primera vez que acaso los partidos estaban en el núcleo del problema del deterioro de la confianza en las instituciones.

Las primeras personas en impulsar el foro fueron Jordi Sevilla, Antoni Gutiérrez-Rubí, Joan Navarro, José Antonio Zarzalejos,  Nagore de los Ríos, Emilia Sánchez,  José Antonio Gómez Yañez, Imma Aguilar, Josep Pique, Javier Cremades,  Manuel Villoría, Rafa Rubio o Francisco Polo, entre otros. Se incorporaron con posterioridad personas tan valiosas como Adela Cortina, Victoria Camps y Fernando Vallespin entre un total de 29 promotores.

Desde el primer momento, en el Foro se quiso destacar que no es un espacio de liderazgos o personalismos sino un lugar de debate, a veces, visto desde dentro, con apariencia de espontaneidad, pero de una riqueza enorme y, sin duda, de una gran generosidad a la hora de dedicar tiempo, esfuerzo y talento de forma desinteresada; haciendo realidad aquello que se suele denominar “la inteligencia colectiva”. Por eso, una de las ideas claras desde el principio fue contar con un foro de participación y con un canal de información para todas las personas que se quisieran acercar.

La política democrática se alimenta de las posibilidades de comunicación entre los individuos que forman parte de la sociedad. La política es comunicación en la medida en que el intercambio de argumentos constituye el canal a través del cual se pueden formar las opiniones en las que basar las decisiones políticas.

En Grecia el espacio público lo constituía el Ágora. En esa sociedad los hechos se conocían siempre de primera mano y se participaba sin intermediaciones. El espacio público, como ha explicado Fernando Vallespín, consistía en un lugar físico en el que todos se encontraban y deliberaban sobre lo común amparándose en una plena libertad de habla y expresión. Ahora hay que ir de aquella plaza a la red para luego devolver al ágora lo deliberado en red.

Por todo ello, en la red se abrió un foro en junio con una propuesta inicial para reflexionar sobre la reforma de la Ley de Partidos y, a través de la web igualmente, se contactó con más de 500 personas que se inscribieron. Se recogieron más de 100 propuestas a través del debate abierto de varios borradores. El debate fue moderado por los profesores de Derecho Constitucional de la Universidad de Valencia, Fernando Flores y José María Vidal, sobre un texto inicial inspirado en la ley alemana, a propuesta del profesor de sociología de la Universidad Carlos III, José Antonio Gómez Yáñez.

Con todas las personas inscritas y, muy en especial, con todos los participantes que dejaron su aportación se ha mantenido un contacto directo para informar de los próximos pasos y, lo cual es también relevante, para dar cuenta del resultado final de su aportación en el texto final de la propuesta.

Se ha dicho que la actual desafección ciudadana respecto de los políticos y de la política debe encontrar una solución democrática que sólo puede ser más democracia. Esta enunciación puede resultar vacía si no se indica en qué piezas de la democracia se está pensando. En el Foro no se piensa en sustituir la democracia representativa por otras alternativas sino en reformar una de las piezas que es clave en todo el entramado institucional tan criticado. Sin partidos políticos no hay democracia que pueda funcionar.

No se piensa, por supuesto, que el funcionamiento actual de los partidos no sea democrático sino que puede funcionar mejor con más participación y que esa reforma puede hacer que funcionen mejor las instituciones y los órganos constitucionales (Parlamento, Poder Judicial, Tribunal Constitucional) que ocupan, desgraciadamente, puestos muy bajos en la confianza de la ciudadanía. La sociedad está avanzando mucho más rápido que las instituciones o que los gobiernos; como resultado, los representantes democráticos están mucho más presionados y exigidos para redefinir su relación con la ciudadanía.

El objetivo de la propuesta del Foro es contribuir a la consideración de la participación política, a través de la adhesión a los partidos, como una “virtud pública”. Se quiere que una ley garantice el derecho de los ciudadanos a ser influyentes dentro de los partidos que los representan, incrementando la transparencia en el funcionamiento de los mismos y en sus procedimientos de toma de decisiones.  Para conseguir ese objetivo, algunas de las propuestas concretas del Foro son:

  • La democratización del funcionamiento interno, incrementado la capacidad de participación de los afiliados mediante “elecciones directas” para cargos internos.
  • El recurso ante la jurisdicción ordinaria en caso de vulneración de derechos por actos de los órganos ejecutivos.
  • La apertura  de  los procesos de selección de los candidatos electorales, incorporando al sistema electoral los procesos de ”primarias abiertas” organizadas por las juntas electorales.
  • La prohibición de condicionar la libertad de los cargos electos mediante la disciplina de voto.
  • La exigencia de transparencia del conjunto de los ingresos de los partidos, sean públicos o privados, estableciendo la nueva figura del responsable de la administración, penalmente responsable de la contabilidad de los partidos.
  • La prohibición de las donaciones anónimas y el establecimiento de responsabilidades penales en caso de financiación irregular, tanto en campañas electorales como para el funcionamiento ordinario de los partidos

Victoria Camps ha escrito un luminoso preámbulo a la propuesta de reforma de la ley de partidos que resume, mejor que lo que podamos decir algunos, el propósito de esta iniciativa:

“La propuesta de una Ley de Partidos propone algunas alternativas a la organización y funcionamiento de los partidos, que pueden contribuir a hacerlos más democráticos, más participativos y más cercanos al sentir de la ciudadanía. Más democracia interna, más apertura a la participación y menos distancia del mundo exterior son seguramente los tres valores menos reconocibles en la actuación de los partidos. No podemos aceptar como una inercia de las democracias consolidadas que la militancia política decrezca, bien porque considere que la participación es ficticia e inútil, bien porque las organizaciones políticas se muestren incapaces de mantener el magnetismo que en algún momento ejercieron. A la ciudadanía hay que convencerla de que la política es algo más que la lucha por arrebatarle el poder al adversario”.

Esta propuesta va a ser presentada a los secretarios generales de los partidos políticos que la quieran recibir. Es una propuesta respaldada por más de 50.000 firmas recogidas en Change.org en una petición que sigue abierta y a la que todavía pueden sumarse apoyos, lo cual en un proyecto ciudadano es básico.

La función del foro no es actuar como agente político ni sustituir las funciones que corresponden a los partidos, sino intentar aportar los mejores argumentos posibles para que puedan ser considerados. Probablemente no es una propuesta jurídicamente perfecta, pero sí es una propuesta bienintencionada; no para acabar con los partidos sino para dar las mejores ideas que se ha sido capaz de recoger de manera inteligente para ayudarles a mejorar.

Los votantes dicen...
  1. John Falstaff dice:

    Hola, creo que convendría reseñar que ayer Joaquín Leguina, en su intervención en la comisiòn de la Asamblea de Madrid que estudia la reforma de la Ley Electoral, señaló que lo principal es hacer una Ley de Partidos. Creo que es el primer político que oficialmente propone esta iniciativa “en sede parlamentaria” como se diece ahora.
    Un saludo
    John Falstaff

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