Arrow

¡Es la igualdad, estúpido!


0
Luis Arancibia

Director adjunto de la Fundación Entreculturas. Llevo 20 años trabajando activamente en el campo de la solidaridad y la justicia social. He sido el presidente de la Coordinadora de ONG de España y también de la Federación de Madrid. Colaboro con varias universidades españolas y soy profesor invitado en Boston College.


Escrito el 28 de noviembre de 2012 a las 12:00 | Clasificado en Sociedad

El crecimiento de la desigualdad es uno de los grandes cambios que se están produciendo en nuestras sociedades. En España, a diferencia de otros países, no se le está prestando la atención adecuada.

Niños pobres de las favelas (fuente: Sebastiao Salgado/ethic.es).
Niños pobres de las favelas (fuente: Sebastiao Salgado/ethic.es).

Este tiempo de crisis, en su sentido más literal de transformación radical, está generando profundos cambios en nuestro contexto social. La realidad de nuestras sociedades está en pleno de proceso de transformación, modificando las estructuras y la cultura; las políticas y los discursos;  los problemas y las respuestas a las que nos enfrentamos en el trabajo social. Saber leer estos cambios, interpretar la naturaleza de las transformaciones que están teniendo lugar y buscar agendas y modos nuevos de responder a una realidad cambiante, es una de las tareas principales, y más difíciles, en estos tiempos para todas las organizaciones sociales.

Son transformaciones que, por su profundidad, corren el riesgo de escapar del radar de los análisis urgentes y más superficiales y requieren de nosotros atención y capacidad de tener una mirada sobre la realidad limpia y permanentemente nueva.

Una de estas transformaciones de fondo que se están produciendo en prácticamente todas las sociedades de nuestro mundo es el crecimiento de la desigualdad hasta niveles nunca vistos en las últimas décadas. Atentos, como estamos necesariamente las ONG, a atender y acompañar a las personas y grupos que sufren el impacto de la crisis y centrados en defender un conjunto de políticas públicas que han configurado el modelo de estado de bienestar europeo, corremos el riesgo de no prestar la suficiente atención a este fenómeno que puede transformar radicalmente nuestro entorno social para los próximos decenios.

Crecimiento de la desigualdad

En los últimos tiempos varios estudios promovidos por organismos internacionales e instituciones económicas nada sospechosas alertan de esta tendencia. Por ejemplo, el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) dedicó su ‘Informe sobre Desarrollo Humano’ del año 2010 a este tema. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (que agrupa a los países económicamente desarrollados) lanzó hace unos meses un informe alertando sobre esta cuestión (este vídeo refleja didácticamente las principales conclusiones). E incluso el departamento de estudios del Fondo Monetario Internacional elaboró el año pasado un trabajo bajo el elocuente título: ‘Desigualdad y crecimiento insostenible: ¿Dos caras de las misma moneda?’.

Estos tres documentos son solo una muestra de la creciente atención que despierta este tema entre académicos y analistas de todo el mundo y de todo el espectro político e ideológico. En todos los casos, las conclusiones son semejantes: la desigualdad está creciendo en casi todos los países del mundo (quizás con la única excepción de Américalatina que, sin embargo, conserva el título de región más desigual).

Dicho crecimiento comenzó antes, pero la crisis económica lo está acelerando. En el mundo occidental, la magnitud de la desigualdad está alcanzado niveles nunca vistos desde la II Guerra Mundial. En los países en desarrollo, el crecimiento económico de los últimos años, ha llevado a unos grados de desigualdad que, simplemente, nunca  se habían conocido.

Aunque John Rawls, con su segundo principio de justicia, ya demostró hace años que cierto grado de desigualdad es admisible y positivo en una sociedad justa, las consecuencias de una excesiva desigualdad están bien analizadas y fundamentadas tanto desde el punto de vista político, como del social, cultural e incluso económico. Richard Wilkinson, en una de las muchas charlas interesantes que se pueden encontrar en Ted, resume las implicaciones negativas de la desigualdad para el conjunto de la sociedad: reducción de la esperanza de vida general, caída de la educación, incremento de la inseguridad y delincuencia, problemas sociales de todo tipo…

Por ello, no es de extrañar que el movimiento Occupy Wall Street lo escogiera como su eje central de movilización (“We are the 99%”), ni siquiera que centros de divulgación de todo el mundo, tanto progresistas (por ejemplo ‘The New York Times’ posee un espacio dedicado a este tema) como liberales (‘The Economist’ dedicó un informe central a esta cuestión hace unos meses), hayan alertado sobre la importancia de desarrollar políticas novedosas capaces de generar mayor igualdad y cohesión social.

Nuestro tema en España

En España, sorprendentemente, sin embargo, es un tema al que ni los medios de comunicación, ni los investigadores y divulgadores, ni siquiera las organizaciones no gubernamentales o los movimientos sociales estamos prestando la debida atención. Es cierto que otros debates urgentes centran nuestras reflexiones y nuestra atención, por ello conviene llamar la atención sobre el riesgo de no incluir en nuestra agenda esta dinámica cuyas consecuencias pueden condicionar nuestra configuración social futura.

Si nuestra preocupación es la lucha contra la pobreza, si nuestro deseo es combatir la injusticia, si nuestro interés es promover igualdad de oportunidades para todas las personas, entonces la desigualdad debería ser hoy nuestro tema. Ojalá no se nos escape esta cuestión, distraídos en medio del ruido diario de tantas noticias y cuestiones aparentemente urgentes, pero quizás no tan importantes como esta, y otras cuestiones.

Comparte tu punto de vista

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>