Entre las cosas que ha hecho bien este Gobierno tras el chantaje de los controladores no se puede incluir el que hayan sometido a los mismos a la disciplina militar. Esto no sucedió el viernes 3 de diciembre, cuando se limitó a ponerles bajo las órdenes del Ministerio de Defensa, sino cuando declaró el estado de alarma el sábado, ya que ni la Constitución ni la Ley que regula los distintos estados de excepción faculta al Gobierno para enrolar forzosamente a civiles en tal contingencia.

Cabe preguntarse si los controladores hubieran regresado tan dócilmente al trabajo sin que se incluyera esa coletilla de que quedaban sometidos “a las leyes penales y disciplinarias militares”, toda vez que no habían hecho mucho caso a las órdenes recibidas la noche anterior ni a las amenazas de entrar en prisión.

Publicado por Daniel Rodríguez

Informático y periodista. Subdirector de Libertad Digital, vicepresidente del Instituto Juan de Mariana y editor de Red Liberal y Liberalismo.org.

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