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Sin cooperación ni desarrollo


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Luis Arancibia

Director adjunto de la Fundación Entreculturas. Llevo 20 años trabajando activamente en el campo de la solidaridad y la justicia social. He sido el presidente de la Coordinadora de ONG de España y también de la Federación de Madrid. Colaboro con varias universidades españolas y soy profesor invitado en Boston College.


Escrito el 14 de noviembre de 2012 a las 12:19 | Clasificado en Solidaridad

El día de la huelga general también es un buen momento para recordar que el Gobierno ha recortado en un 57% la ayuda internacional a la cooperación y al desarrollo de los países más pobres del mundo.

Campaña que la Coordinadora de ONG ha puesto en marcha para evitar el desmantelamiento de la cooperación al desarrollo española.
Campaña que la Coordinadora de ONG ha puesto en marcha para evitar el desmantelamiento de la cooperación al desarrollo española.

Hoy, miércoles 14 de noviembre, millones de personas en España participarán en una huelga general para expresar su rechazo a las políticas del Gobierno, hacer ver su disconformidad con el modo en el que se está gestionando esta crisis y manifestar su oposición a los recortes que el Gobierno está llevando a cabo en diferentes políticas públicas.

La disminución del gasto público en sanidad, educación, dependencia, atención a los desempleados y, en general, en los servicios sociales básicos, constituye uno de los principales factores de desencanto de gran parte de la ciudadanía.

Entre todas estas políticas públicas, probablemente, no es posible encontrar otra que se haya visto tan afectada por los recortes, como la cooperación internacional. La ayuda al desarrollo que España presta a los países empobrecidos ha disminuido de 4.762 millones de euros a 2.049: un 57% menos. Se trata de la mayor reducción experimentada en toda la historia por ninguno de los países donantes que forman parte del Comité de Ayuda al Desarrollo. Por ello, el porcentaje de nuestra riqueza que solidariamente dedicamos a las sociedades más desfavorecidas de nuestro mundo ha bajado desde el 0,42 al 0,20%, alejándose quizás definitivamente del objetivo nunca logrado del 0.7%. Sin embargo, puede parecer aún mucho dinero.

Si analizamos con mayor detalle esos dos mil millones, descubrimos que casi la mitad (841) corresponden a las contribuciones obligatorias que España debe realizar a los organismos internacionales (fundamentalmente a la Unión Europea); 385 son créditos blandos que se dedican fundamentalmente a la compra de bienes y servicios de empresas españolas; 243 son cancelaciones de deuda externa y otros 170 millones se van en personal, estructura y gastos varios. Es decir, que solo quedan 404 millones (el 0,05% de nuestra riqueza) para lo que la mayoría de las personas entienden que es la cooperación: programas de desarrollo y acción humanitaria destinados a luchar contra la pobreza.

Motivos a favor de la cooperación

Esta drástica reducción de fondos dedicados a la cooperación se intenta justificar por varios motivos: la crisis económica que vivimos (despreciando el hecho de que precisamente esta crisis nos ha mostrado que vivimos en un mundo global en el que ya no es posible tener una mirada exclusivamente local sobre nada); por la necesidad de concentrar nuestros esfuerzos en atender los problemas internos (cuando nuestra riqueza total apenas ha disminuido un 5% y nuestra renta per cápita sigue siendo 70 veces mayor que la de los 1.400 millones de personas que viven por debajo del umbral de pobreza absoluta de 1 euro al día); y por la falta de apoyo de la ciudadanía (que sin embargo, en un 48% y a pesar de las dificultades, sigue apoyando aumentar los fondos dedicados a la solidaridad y un 26%, al menos, mantenerlos, según el último eurobarómetro).

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Escribo estas líneas desde Cochabamba, en el centro de Bolivia, donde hoy he estado visitando el proyecto de Yachay Wasi (Casas del Saber, en quechua) que permite a los niños y jóvenes de comunidades aisladas del país acceder a la educación de calidad que les llevará a transformar sus comunidades indígenas el día de mañana. Son pequeños internados, modestos, eficientes, innovadores pedagógicamente, inclusivos y acogedores de los más excluidos.

Con el apoyo de la cooperación internacional se han podido construir y ahora el Gobierno boliviano se hace cargo del sueldo de los maestros y las comunidades originarias de los alumnos se encargan de aportar la alimentación. Varios cientos de alumnos estudian hoy en la treintena de Yachay Wasi que se han desarrollado en estos años y que va a cambiar radicalmente la vida de muchas poblaciones indígenas en uno de las zonas más pobres del mundo.

Si la cooperación al desarrollo se desmantela, no podrán volver a realizarse proyectos como el de estas casas de saber y la vida de las comunidades quechuas seguirá marcada por la pobreza. Por eso, la solidaridad internacional es importante. Por eso, es necesario movilizarse por la cooperación. Por eso, hemos de apoyar la campaña que la Coordinadora de ONG ha puesto en marcha para evitar el desmantelamiento de la cooperación al desarrollo española.

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