El poder del soft power

Hace 500 años, Machiavello aconsejaba a los príncipes que era más importante ser temido que ser amado. Pero en el mundo actual, es bueno ser ambas cosas. Ganar los corazones y las mentes de la gente es importante, y lo es aún más en la sociedad de la información, cuyos datos, opiniones y la propia información en sí va más rápido que nunca y se difunde exponencialmente. Ser amado es, en términos diplomáticos, el soft power.