Un espacio para la concordia

Los aires que circulan en los últimos días por los pasillos del Parlamento gallego siguen siendo propios de una ciclogénesis. El anuncio del cambio en las normas que rigen la asistencia como público a los plenos ha generado un clima de tensión que dificulta la normalidad del ejercicio político, proyectando una pobre imagen de la Cámara autonómica.