La política animal de Churchill

Aunque los monos viven en el peñón de Gibraltar desde no se sabe cuando, fueron los ingleses y su miedo a la superstición de que con su desaparición la Roca dejaría de ser británica lo que mantuvo la población de estos animales estable. Cuando Churchill llegó al poder se enteró de un hecho que le descorazonó: solo quedaban un puñado de monos en el peñón.